La tecnología vehicular evoluciona velozmente, el mundo automotríz es un campo de innovación constante. La tecnología nos ofrece soluciones para resolver una conducción más segura cómo por ejemplo el control de velocidad, la guía y cambio de carril y dirección, las advertencias de tráfico, desviación en el trayecto o colisión; pero aunque todas estas asistencias mejoran notablemente la conducción, aún estamos lejos en la adopción de vehículos cien por ciento autónomos.

El factor humano continuará siendo indispensable para la seguridad de la operación, protección de la unidad y su carga.

Este tipo de vehículos plantea toda una serie de interrogantes como la programación del software para la toma de decisiones en su operación, hasta la problemática en torno a la atribución de responsabilidades en caso de accidente.

El operador y sus funciones son pieza clave en el manejo de la unidad y en la seguridad de la operación y la carga, pero este contará con un tiempo extraordinario para atender funciones y nuevas competencias como la capacitación contínua para adquirir habilidades y la atención personalizada al cliente.

Este tiempo extraordinario o mayor eficiencia temporal, reducirá la curva de aprendizaje incrementando la productividad y eficiencia del factor humano.

Nos encontramos en un momento crítico en el desarrollo de la humanidad donde la tecnología crece exponencialmente y necesitamos atender como empresas, el desarrollo de competencias y habilidades críticas para fortalecer nuestros recursos humanos.

 

El pasado 17 de Octubre, la Asociación Mexicana de Arendadoras de Vehículos (AMAVe), celebró su tercer foro con el tema principal "Grandes Retos, Nuevas Oportunidades".

Enrique Beltrán, Presidente de IPRESET, participó con la conferencia que también titula este artículo, "El Factor Humano ante la Innovación Tecnológica".