El proceso de aprender a conducir es el mejor ejemplo de las cuatro etapas del aprendizaje que el psicólogo y psiquiatra Abraham Maslow definió (Maslow el de la pirámide y él de la teoría de la autorrealización); este proceso nos ayuda a entender por qué manejamos como manejamos tengamos prisa o no o haya tráfico o no.

Primera etapa del aprendizaje: incompetencia inconsciente. No somos conscientes de que no tenemos la habilidad de conducir un vehículo, ni nos hemos preocupado en aprender; pero de repente, un día vemos a nuestro mejor amigo manejando y entonces nos motivamos a pasar a la siguiente etapa.

Segunda etapa: incompetencia consciente. Necesitamos aprender a conducir porque nuestros amigos ya saben y van a lugares donde yo no podría ir caminando y con la compañía que me gustaría ir.

Tercera: competencia consciente. Somos capaces de ponernos al volante, sabemos lo que hay que hacer, pero tenemos que ser conscientes en la presión que hacemos en los pedales, el cómo tomar el volante y del uso y aplicación de las palancas. Estamos atentos para supervisar nuestros movimientos y por ejemplo, nos es difícil hablar y manejar al mismo tiempo.

Cuarta etapa: competencia inconsciente. Manejamos y somos capaces de mantener una conversación relajada o ir operando el estéreo por ejemplo; y sin embargo, inconscientemente ya sabemos controlar los pedales, las palancas y el volante, inclusive con una sola mano. Ya lo hemos hecho tantas veces que ya lo hemos interiorizado, inconscientemente ya “sabemos” a qué velocidad ir y de qué manera conducir.

¿Tal vez te preguntes y esto qué tiene que ver con redes neuronales?

Te lo explico y me voy a referir a la memoria a largo plazo.

El aprendizaje es un cambio relativamente permanente en el sistema nervioso que resulta de la experiencia y que origina a su vez cambios duraderos en la conducta de los organismos (1); y en contraparte, la memoria es el fenómeno inferido generalmente a partir de esos cambios, que da a nuestras vidas un sentido de continuidad (2).

La memoria de corto plazo almacena una cantidad limitada de información durante un corto periodo de tiempo. Es una memoria inmediata, frágil y transitoria, que se da para los estímulos recientemente percibidos y que resulta bastante vulnerable a cualquier tipo de interferencias (2).

Al marcar en el teléfono un número que acabamos de ver en la agenda, no podemos atender más que esa serie de dígitos, sin riesgo de olvidarlos. No obstante, después de hacer uso del número, lo más probable es que lo olvidemos.

¿Cuál es el soporte físico de ese recuerdo?

¿Qué cambios a nivel cerebral lo constituyen?

Por su parte, la memoria a largo plazo almacena una gran cantidad de información durante un tiempo indefinido.

Para diferenciarla de la memoria a corto plazo, se le puede caracterizar como estable, duradera y muy poco vulnerable a las interferencias (2). Es gracias a este tipo de memoria que podemos saber quiénes somos y recordar dónde vivimos, cómo fue nuestra vida pasada, qué conocimientos adquirimos en nuestra preparación universitaria, nuestros patrones de conducción, nuestros hábitos, etc.

  • ¿Cómo es que éste tipo de información se almacena durante mucho tiempo en nuestro cerebro?
  • ¿Qué procesos neuronales constituyen ese almacenamiento?

En la segunda parte de esta columna hablaremos de los siguientes puntos:

- Proceso de consolidación de la memoria.
- ¿Qué podemos hacer para reprogramar los circuitos creados y que han llevado al patrón actual de conducción?

Referencias bibliográficas:
1) Barquerizo Sedano, Marilia. Neurobiología de la memoria y procesos neuroquímicos implicados. Universidad Peruana Cayetano Heredia. Apunt. cienc. soc. 2012 02 (02). pp 160-164.
2) Morgado I. Psicobiología del aprendizaje y la memoria: fundamentos y avances recientes. Rev Neurol. 2005 40(5): 289-297.

Arturo Niño
Neurociencias Organizacionales
Consejo Consultivo IPRESET